
Arenas, tal como mencionamos en la biografía, tuvo una fuerte postura en contra del gobierno del militar Fulgencio Batista que llegó al poder a través de una serie de conspiraciones que acabaron con el derrocamiento de Machado, y las posteriores elecciones presidenciales que lo erigieron como el nuevo presidente de Cuba. Así estuvo en el poder hasta que en 1958 se efectuaron nuevas elecciones, resultando como vencedor Andrés Rivero Agüero, a quien, siendo el legítimo presidente de la república, no se le permitió tomar posesión del cargo, por acción de los revolucionarios cubanos comandados por Fidel Castro.
Pero Reinaldo Arenas no sólo no estaba de acuerdo con el gobierno de Batista, sino que apoyaba a la revolución cubana para que Fidel Castro tomara el poder. Arenas fue un activo luchador para que Castro se convirtiera en el presidente de Cuba. Y, luego de una seguidilla de complejos procesos sucede lo que el poeta esperaba con tanto anhelo: Fidel Castro se convierte en el legítimo presidente de su tierra natal.
Para nuestro autor, las cosas dan un giro absolutamente inesperado, por quien había luchado con tanto fervor era ahora perseguido cruelmente. La condición homosexual de Arenas fue el gatillante para que fuese excluido por el gobierno castrista, cuestión que por supuesto consiguió que el autor cambiara totalmente su parecer acerca del régimen y sus ideales, y terminara por ser un destacado disidente. Destacado digo, ya que luego de esta humillación, Arenas, mediante la producción intelectual desprestigiaba totalmente al gobierno cubano.
Esta lucha en contra del gobierno hizo que Castro lo persiguiera de manera incansable logrando apresarlo en el año 1974 en la prisión llamada “El Morro”, donde fue cruelmente torturado, permaneciendo cerca de seis años allí. Luego de ese tiempo fue liberado por una medida gubernamental
No hay comentarios:
Publicar un comentario